Colombia: Combatir el tráfico de drogas de manera que se apoye la paz, no la guerra - nuevo reporte

Actualmente en Colombia, hay que abordar la cuestión del tráfico de drogas desde una óptica de construcción de paz duradera que evite de manera efectiva la proliferación de nuevos conflictos violentos – según un nuevo estudio realizado por la organización de consolidación de la paz International Alert.

El estudio, titulado “Repensando la Política de Drogas desde una Perspectiva de Construcción de Paz”,  ha analizado el fenómeno del tráfico de cocaína en la frontera entre Colombia y Perú, así como el papel que juega Brasil, en tanto principal consumidor de drogas en América Latina, como punto de tránsito hacia África y Europa. El análisis concluye que el  tráfico de drogas promueve un círculo vicioso entre gobernanza deficiente, economías ilícitas y relaciones de poder desiguales en la región- factores que también contribuyen a la violencia.

Según Alba Centeno, portavoz para América Latina de International Alert:

"Después de 50 años de guerra en Colombia, el narcotráfico y la delincuencia organizada plantean un serio desafío para la consolidación de la paz en el país. El nuevo acuerdo de paz ofrece una oportunidad única para tener una conversación diferente alrededor de la cuestión de la 'guerra contra las drogas'. Nos debemos asegurar de que nuevas políticas de lucha contra el narcotráfico se lleven a cabo de una manera que apoyen la paz, en lugar de sostener el ciclo de la violencia o la creación de nuevos conflictos".

En términos prácticos, el estudio recomienda abandonar estrategias contra el tráfico de drogas basadas únicamente en medidas duras de seguridad, y promover oportunidades económicas alternativas eficientes basadas en la presencia real y efectiva del Estado para las comunidades en la frontera entre Colombia y Perú, donde la producción y el comercio de coca  y las economías legales a su alrededor , son a menudo la única fuente de ingresos. También las políticas deben abordar la corrupción, la cooptación política y la falta de oportunidades las que sustentan este fenómeno. Por último,  se considera esencial  activar nuevamente los acuerdos entre los diferentes países implicados, para la lucha contra el fenómeno.

Centeno añadió:

"El Gobierno de Colombia y de Perú deben comprender profundamente las raíces de la fragilidad en la frontera y tomar medidas adecuadas para contribuir a mejorar las condiciones de vida y los derechos humanos de las comunidades que viven allí."

El estudio se realizó con el apoyo de la “Foundation for an Open Society (OSF)”. Inivtamos a consultar el estudio completo que también analiza los casos de Afganistán y Nigeria.

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